La escuela enfrenta muchas situaciones conflictivas que constituyen la principal causa de preocupación para sus miembros, incluidos docentes, estudiantes, personal administrativo y todos los actores que componen una comunidad educativa.
En nuestras aulas nos encontramos con alumnos desmotivados e indisciplinados que responden con agresividad y en ocasiones emplean la violencia física como único modo de respuesta ante una situación para ellos indeseada, alterando así el ambiente educativo y entorpeciendo con su actitud el normal funcionamiento de las actividades académicas.
El problema no distingue edad, sexo, ubicaciones geográficas de residencia y/o de los planteles educativos, nivel educativo de los padres o representantes ni situaciones socio-económicas de las familias a las que pertenecen los estudiantes entre otras variables que se consideran importantes a la hora de intentar explicar este fenómeno. Es por ello que se hace necesario realizar una revisión y análisis de la situación actual del sistema educativo, a fin de generar las políticas educativas que den lugar a los cambios que impone nuestra realidad. En estos momentos la misión académica esta centrada básicamente en el suministro de información, y ha dejado a un lado su misión fundamental, que es la de formas hombres y mujeres con valores definidos en lo moral y ético, donde el papel de cada docente está en conseguir que cada niño y niña de cada grupo pueda encontrar un lugar, un espacio propio, respetando y respetado por los demás, desde donde el pueda realizarse y se le permita controlar sus emociones, habilidades sociales, toma de decisiones y el manejo de las relaciones interpersonales.
Es necesario e indispensable un desempeño adecuado por parte del docente para poner en práctica una educación dinámica en pro del alumno, permitiéndole así desarrollar todos sus potenciales, y convirtiendolo en una persona innovadora y creativa, capaz de integrarse y transformar la sociedad en que vivimos.
El docente en sus distintos roles, debe prestar mucha atención a los conflictos que afectan su entorno laboral y muy especialmente los que inciden directamente sobre los estudiantes y las actividades del aula. El docente debe ser capaz de identificar los conflictos, analizarlos y plantear posibles soluciones, empleando para ello sus habilidades personales, profesionales, estrategias metodológicas, y técnicas de comunicación que le permitan superar los conflictos y pormover a su vez la comprensión del mismo como fuente de aprendizaje que permita evitarlos en el futuro.

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